Por Orlando Costa Amastha
Director Ejecutivo-Labocosta S.A.S
Sí, hoy en día esto es una realidad. La ética del mercado puede afectarse por prácticas comerciales que conlleven al soborno. En un medio de alta competencia, como el mundo actual, se ejecutan toda clase de programas de mercadeo con incentivos directos que afectan la ética comercial, cada vez son mas frecuentes e incluso solicitados por los mismos clientes. Los tres niveles de ingreso de la Industria de la Salud Visual están siendo afectados por estas prácticas: Profesionales (Optómetras y/o Oftalmólogos), Asesores Comerciales y/o Vendedores, al igual que Gerentes y Profesionales administrativos e Inversionistas propietarios de negocios de óptica. Los reconocidos bajos niveles de ingreso de los trabajadores de la industria no deben ser ajustados con incentivos de sus proveedores puesto que se cae en una peligrosa práctica que induce soborno. Los incentivos han tomado fuerza en la gestión de muchas empresas de la Salud Visual en Colombia, en muchos casos sin consideraciones éticas. Incentivar las compras de sus clientes con remuneraciones económicas directas, incluso al instante, es precisamente una de las prácticas que actualmente tanto daño le hace al sector. Los programas se han tornado en un simple “toma y dame”. La mayoría de los empresarios y profesionales aceptan en silencio esta modalidad buscando mejorar los bajos ingresos de los trabajadores de la industria, aún a sabiendas que no es una forma sana de lograrlo.
Bajo una visión de ética, legalidad y profesionalismo ésta es una práctica nociva de mercadeo que no debe seguir prosperando en nuestro medio. Un Profesional y/o un Asesor Comercial que se respeten no deben aceptar de un proveedor una remuneración económica directa por prescribir un producto. En ese instante está siendo manipulado, producto de su necesidad personal y por la ansiedad natural del ser humano de ganar incentivos. Está perdiendo su libertad y se está dejando utilizar como instrumento.
En nuestro sector se han utilizado estrategias tan agresivas que ni siquiera en la industria de productos de consumo se aplican hoy en día. Las grandes cadenas de supermercados e hipermercados, actores del altamente competido negocio del Retailing y reconocidos en el mundo corporativo como los grandes gestores de las más agresivas prácticas de mercadeo, no han llegado aún a dar dinero por la compra de un artículo específico. Estas empresas realizan permanentemente, en asocio con sus proveedores, ofertas y promociones siempre condicionadas, a un horario, a una cantidad, a una forma de pago, etc., pero nunca fuera de contexto para considerarse una práctica comercial indebida. Ese marco ético en el que se mueven estas empresas no les reduce la agresividad de sus ofertas, y siempre son tan agresivas que algunas han llegado a considerarse como publicidad engañosa, pero nunca han llegado al punto de dar dinero por la compra de un producto, mientras que en nuestro negocio, el de la Salud Visual, ya hemos cruzado esa barrera. A este nivel de práctica ilegal se ha llegado hoy en nuestro medio.
Es importante aclarar que escribo este artículo y manifiesto que no estoy en contra del mercadeo, sino de las estrategias que se elijan. Indudablemente fidelizar resulta ser un instrumento importante para ganar la elección del cliente, siempre y cuando no se caiga en un ámbito fuera de la ética comercial. Programas para estimular la fidelidad y premiar por ella es muy diferente a entregar premios económicos directos y al instante a cambio de una compra. Programas concebidos con seriedad y objeto de sana competencia para estimular una nueva compra y premiar por ella, son bienvenidos como prácticas sanas de mercadeo. Pero esto se construye con un proceso y con una reglamentación fundamentada en calidad, lo cual no es sólo hacer las cosas bien sino también hacer lo correcto.
Me impresiona mucho como cada día proliferan prácticas ilegales de mercadeo y lo que es más aberrante aún, con la complacencia de muchos gestores del negocio.
Fabricantes, Proveedores, Laboratorios, Distribuidores Mayoristas y Minoristas, Comerciantes en general… patrocinadores de este tipo de estrategias corruptas… ¡ya es hora de reflexionar al respecto! Suspendan de inmediato todo tipo de estrategia comercial que conlleve soborno. Coloquen su inventiva y creatividad, demostradas en tantos años de contribución al desarrollo de nuestro sector, en producir estrategias que verdaderamente construyan fidelidad. Programas con reglas que realmente premien la fidelidad, que transmitan valores, que consideren al ser humano con respeto, que ofrezcan un obsequio o incentivo bajo normas que estimulen el crecimiento comercial entre las partes y no sólo el beneficio de cada actor, convirtiendo al ser humano en un objeto de manipulación. Porque sí se puede usar la metodología del incentivo, siempre y cuando se consideren prácticas comerciales dentro de la ética. Por supuesto que es preferible estimular el crecimiento con actividades de capacitación, actividades lúdicas, y todo tipo de propuestas que consideren el desarrollo del ser humano en general. ¡Esto es muy bien recibido!
Profesionales de la Visión, Asesores Comerciales y Trabajadores de la Industria en general, ya es hora de tomar postura recuperando nuestros valores para erradicar esta costumbre. Les invito a propiciar un cambio, con amor y respeto a la profesión y a sí mismos.
Lectores en general, a la luz de estas consideraciones les invito también a reflexionar sobre este tema para no seguir motivando, en el negocio de la Salud Visual este tipo de situaciones, construyendo así un mejor futuro.
orlando_costa@labocosta.com